viernes, 23 de abril de 2010

MIRNA



Mi abuela tiene Parkinson. Se lo diagnosticaron a los 41 años, cuando mi mamá, su hija mayor, tenía 15.
Yo prácticamente no conozco a mi abuela, ya que cuando yo nací ella empezó a deteriorarse en forma acelerada.
Hace aproximadamente diez años que mi abuela no habla. Desde que mi abuelo decidió internarla en un geriátrico porque se incendió su habitación, todos entendimos que ya no era posible que estuviera en su casa, aún cuando la cuidaba una enfermera.
Mi mamá dice que a mi abuela le afectó tanto la internación que dejó de hablar voluntariamente. De a poco la senilidad se fué apoderando de su mente, y hoy no sabemos con exactitud qué siente, qué piensa, cuán consciente es de su situación.
Hace varios años que mi abuela sufre infecciones que la obligan a ingresar a clínicas u hospitales porque su cuerpo está tan debilitado que sus defensas no responden.
Sin embargo, su corazón sigue latiendo. Muy fuerte.
A veces pienso que el hecho de que siga viva es una señal. Hay algo que tenemos que saber, algo que tenemos que hacer. Y ella está viva para recordarnoslo.

El domingo 18 de abril pasado fue el cumpleaños de mi tío, el hermano menor de mi mamá (por lógica, el hijo menor de mi abuela). Cumplió 41 años.
Ése mismo día despertamos con la noticia de que estaba internado en terapia intensiva, aún sin diagnóstico definitivo. Lo más probable era Guillain-Barré.
Mi tío no tiene Síndrome de Guillain-Barré. Tiene Mielitis Transversa.
Estos síndromes han sido descubiertos las últimas décadas, y son diagnosticados mediante Tomografías computadas y Resonancias Magnéticas, además de punción lumbar.
Todos son complejos procedimientos que no existían allá por la década del '70, cuando ante cualquier temblor se diagnosticaba Parkinson.

Con mamá tenemos miedo. Algo de lo que ella no quiso hablar, pero que ambas percibimos. Es muy probable que haya un componente hereditario en estos síndromes neurológicos, ya que su orígen no ha sido señalado con exactitud.
Tenemos miedo de que mi abuela haya sido tratada todo este tiempo, casi la mitad de su vida, por una enfermedad que no tiene. Es probable que mi abuela pudiera haberse curado. Hoy seguramente es tarde. Ella está aquí para que lo sepamos.

15 comentarios:

Julián dijo...

No se que decirte.

Por suerte la mielitis transversa es tratable...

Pero existe la posibilidad de que a tu abuela la hayan diagnosticado mal, no te puedo mentir =/ las enfermades neurológicas son complejas y hace poco empezaron a descubrirse e investigarse con más ahínco..

Ana dijo...

Julián: Gracias! La verdad que ésto es algo que tengo en la mente, pero no sé hasta qué punto me afecta...

-º-º-º- Flor dijo...

uhhh Fuerte!

yo tambien vivo con el temor de lo hereditario. Mi abuela, desp mi mamà y desp mi tía fallecieron de Cancer. Niguna llego a cumplir los 50. Es terriblemente doloroso saber que mi familia la mujer más grande soy yo.

te entiendo.
beso Ana.
Me encanta tu nombre.

Ana dijo...

Flor: Debe ser muy duro estar en tu situación.

Gracias por lo del nombre!

Roger Borratint dijo...

Es horrible. Cuando pasan estas cosas yo siempre me coloco en posición fatalista onda "todos nos vamos a morir" y hago cualquier cosa que haya que hacer tratando de tener eso como base. Si bien esto es cierto, el proceso que hay que atravesar cuando los familiares están mal, es sumamente doloroso.

Yo tuve que cuidar muchos años de mi abuela porque no quería geriatriquilizarla, y cuando murió sentí un inmenso alivio. Llegué a odiarla con intensidad y hasta me representé incontables veces imágenes donde yo la asesinaba violentamente terminando con su padecimiento y, especialmente, con el mío.

Cuando la gente se pone vieja y se enferma, o simplemente se enferma, no hay ningún remedio sencillo, no hay una fórmula con la que vas a poder salir indemne.

¿Viste cuando ves llorar a una persona que querés mucho y sentís como si algo por dentro se rompiera, y sabés que nunca se va a volver a recuperar? Bueno, eso pasa con los parientes y las enfermedades, y con la muerte. Si te dedicás a cuidar un familiar enfermo, vas a atravesar miles de etapas: primero la comprensión, la paciencia, el amor; después la irritación, después la angustia y depresión, más tarde la bancarrota (que no es un sentimiento pero que es desesperante.. igual si tenés suerte o guita no pasarás por esto), después la más ciega y furiosa ira, luego la resignación. Y cuando llegue el final: Un amargo e indisfrutable alivio, porque viene acompañado de mucha culpa y de un dolor intenso y profundo. Sería como tener hambre y que te den un bife con edulcorante.

Te digo todas estas cosas horribles que quizás te resten, puede ser. Es que a mí me hubiera gustado que alguien me dijera todo eso. Hubiera estado más preparado.

Mi recompensa fue quedarme con el departamento donde vivía ella!! Y ahí cagué toda la onda sentimental con la que venía, para pasar al más mezquino materialismo.

Che ídola, espero que lo atraviesen con entereza y que no se peleen entre ustedes. No sé qué otra cosa te puedo desear. Si necesitás una mano, a mí no me pidas por favor!! :p!!

Beso.

Ana dijo...

Roger: La verdad que en este caso a mí todavía no me toca hacerme cargo de nada en sí. Por ahí lo de mi tío me pega más, porque él es un tipo muy pilas, muy alegre, que siempre nos hace reír a todos, que por lo demás son bastante amargos (menos yo, obvio, y sin falsa modestia jeje), él hace poco logró formar una familia que siempre quiso tener, porque en el fondo él fue quien más sufrió lo de mi abuela, casi no tuvo madre. Entonces me da mucha bronca por él, y por mis primitos, que no cumplieron ni dos años.
Lo de mi abuela es algo que vivo casi con indiferencia, justamente por lo que dije de que no la conozco (a veces me da bronca ésto mismo).
En el caso de mi abuela el alivio de la muerte se presenta como algo que se vé que mi familia no merece...Yo siento que es un castigo.
Bueno, me puse re metafísica, y no creo en Dios, pero hay cosas que me hacen sentir así.
Resta aclarar que tanto mi abuela como mi tío viven en Santa Fé,mientras que mis otros tíos y mi mamá, -y obvio yo- tampoco.

Juana dijo...

Pobre tu abuela. Y tu tío... ahora, si esto es hereditario, hay alguna forma de que se pueda diagnosticar (para prevenir) si vos o tu mamá pueden llegar a tener esta enfermedad?
Lo pregunto, porque yo a los 21 años tengo que hacerme todo un GRAN chequeo por la enfermedad de mi viejo, es por las dudas, así se puede agarrar antes.

Un beso Ana, un gusto leerte, por más que las noticias no sean tan buenas!
Cuidate!

Ana dijo...

Juana: La verdad que no creo que se pueda prevenir este tipo de cosas todavía, porque como el orígen no es conocido, puede ser cualquier cosa. Uno tiene la duda, pero bueno, la verdad que nadie nos ha advertido, así que supongo que no es posible, y quizás no se piense que es hereditario. Quizás no lo sea.
Besos!

Etienne dijo...

Hay muchas enfermedades que se han ido intensificando por el tipo de vida que llevamos; en cuanto a las hereditarias una vida con mucho stress puede agravar sus síntomas y precipitar un deterioro más pronunciado.
Es muy humando y comprensible todo eso que sentís, no te castigues tanto que la vida es corta y es una sola!

Yo personalmente, heredé de mi padre lo peor que existe: la alopesia!!

Besos!!

Ana dijo...

;) Gracias Etienne! Jajajaja! Es cierto, hay cuestiones hereditarias muy chotas!

Anónimo dijo...

Ana: no puedo explicarte la bronca que tengo porque, como siempre, leo esto y me entero de mil cosas que no sabia. Como se incendio la habitacion?
Me acuerdo una vez, cuando era chica, que le pregunte a mi mama si la enfermedad de la abuela se curaba, y cuando me dijo que no me senti tan mal que me largue a llorar en un rincon. Me pone muy mal no conocer a la abuela y, no saber si ella sabe aunque sea quien soy.
El ultimo recuerdo que creo tener de la abuela caminando, fue una vez que estaba poniendo la mesa y se le cayeron todos los cubiertos al piso y todos corrieron a ayudarla. Lo que me da bronca es que no se si paso o lo soñe.
Vos crees que lo del tio fue algo hereditario? O que a nosotros podria pasarnos algo?

FER

Ana dijo...

Primi: No creo que tengamos que preocuparnos, por lo menos por ahora, de la posibilidad de tener algo hereditario o no. Es solamente una elucubración de mi mente.
Por otro lado, te re entiendo porque yo tmb tengo mucha bronca de no haber conocido a la abuela, y que solamente tenga algunos recuerdos muy borrosos, y muchos de ellos muy tristes.
Prefiero quedarme con la imagen de la abuela pidiéndome un favor, y luego diciéndome "qué guapa es mi nieta". Lo demás son imágenes de alguien que se iba deteriorando, y ni hablar de cómo la vemos ahora. Me da un dolor muy grande pensar que sufre y que yo no puedo hacer nada por ayudarla.
Te quiero primi!

Jared dijo...

El otro día leí este post muy temprano.. la rutina me hizo olvidarlo, hoy vi que hiciste una nueva entrada y recordé la tristeza que me invadió mientras leía la historia de Mirna.. Ana, a pesar de que escribis cosas que pasan en tu realidad tenés un talento especial para hacerle sentir a quién te lée lo que intentas transmitir.
Yo me quedé encerrado con Mirna, ese vacío siento.
Besos.

Ana dijo...

Gracias Jared! Tu apreciación es muy valiosa para mí.
Besos!

Marito dijo...

Hola hoy entré a tu blog por primera vez y lei unos cuantos posts.

Este en particular me tocó bastante, es muy dificil convivir con una situación así, no saber realmente si es o no lo que tenía y el tratamiento que le dieron, pero mucho más duro es tener la duda de todo lo que "quizás" ella se perdió por un diagnóstico "tal vez" herrado.

No hay muchas palabras para todas estas dudas. Probablemente nunca sepamos cual es la verdad, pero si hay algo positivo para sacar de todo esto es que todos somos seres humanos, ya sea diagnosticando, jugando, estudiando, haciendo una comida o lo que fuere, nos equivocamos... Creo que es importante saber disfrutar de lo que uno tiene y aprovecharlo, sin que esto signifique resignación.

Un beso simbólico desde aquí para Mirna y otro para vos.