jueves, 2 de diciembre de 2010

QDLDIDDNÑ IV

(QUE DEROGUEN LA DECLARACIÒN INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO, IV)


"Pequeñas delicias de la vida cotidiana" podrán decir algunos. Yo lo llamo, "La maldición de las generaciones venideras", o de cómo los seres humanos somos siempre lo que somos, sin discriminación por sexo, EDAD, religión, etc.

Es una cruzada que empecé casi junto con este blog, y que tiene sus fundamentos en ésta entrada.

A veces olvido mi propósito heróico (?) y dejo de reportar las falacias de la "inocencia" infantil. Pero hay días en que, por caso, estoy esperando el colectivo, y pasa algo que me hace reflexionar, y volver a la marcha de mi cruzada.

Hace unos días, esperando el cole en frente de una juguetería, aparece una camioneta estilo bomberil (de bomberos) de la cual bajan dos o tres tipos, pasan por la reja (el local estaba cerrado) y empiezan a arreglar un cartel, o por lo menos a intentarlo.
A los pocos minutos aparece un niño de, pongamosle, 8 años. El niño se manda frente marche a la juguetería, e incluso atravieza la reja, comienza a parlotear con los urzos que trataban de hacer su trabajo y les pregunta "¿Qué hacen?", a lo que uno de los mencionados responde, SOCARRONAMENTE, "Estamos por robar" (carita feliz).
Yo, que observaba todo ésto, pensé que el niño se asustaría e iría a contarle a su mamá (que al momento portaba una mirada de todo-me-chupa-un-huevo) la fechoría que se estaba por cometer ante sus ojos, y de la cual lo consideré crédulo, (con razón).
Para MI sorpresa, visto y considerando que tengo un alma filosófica que no deja de sorprenderse, lejos de seguir con mi predicción, el niño le dijo al urzo de turno: "¿Me robás aquel juguete de Toy Story?"...
A todo ésto, la madre, que seguía observando DESpreocupada la situación, hizo un intento fugaz por llamar la atención de su cría, y le espetó un finito "Martincito (ponéle) vení para acá".
Obviamente, el pibe (chorro) siguió con lo suyo, tratando de persuadir al hombrezote de que le robara su juguete, tan insistentemente que éste tuvo que reconocerle que "en realidad, (coma) estamos trabajando" (carita no-feliz).

Mi cara fue gradualemente cambiando de rictus, al punto tal que en los segundos correspondientes a las primeras líneas de este texto portaba una mirada de ternura, y en los segundos finales, una de horror e indignación.
Y NO! Mi indignación no tiene nada que ver con el hecho de que el niño tuviera planes delictivos. Creo que lo peor fue haber créído en su inocente mirada, y haber encontrado de todo, menos éso.

Subí al bus de muy mal humor. Me habían engatuzado una vez más.

5 comentarios:

Julián dijo...

Boluda, tienen un plan! No les creas.

Quieren controlarnos con sus miradas inocentes, y hacerse con el poder.

Anyways. Realmente, REALMENTE todo eso TIENE que ver con la educación de los padres che. Yo miraría mal a los padres.

Btw, de donde sos? Me cagué de risa leyendo este post. Debe ser copado esperar el colectivo y escuchar tus análisis.

Ana dijo...

Julián: Viste? Esto NO es casualidad, el mundo se va al carajo con estas criaturas demoníacas ¬¬

Me alegro que te hayas cagado de risa! Siempre analizo estas cosas, el tema es que la mayoría de las veces estoy sola, entonces tengo que transmitirlo de esta manera ;)

Soy de Viedma y vivo en Bahía Blanca.

Saludos!

Sy dijo...

Amiga todo esto se debe al agujero negro que nos ha dejado el programa de Socolinsky, en mi época, cuando "la salud de nuestros niños" era un boom, esto no hubiera pasado!!
La niñez esta perdida, amiga!! el mundo se volvió chorro!!

Muy bueno el post!! Besos y te quiero!

Ana dijo...

JAJAJAJA! Vos decís que Socolinsky lo huiera desenmascarado al gurrumín mafioso? mmmmmm!

Gracias amigo! Besotes yo tmb te quiero! XD

Anónimo dijo...

Por tantos preconceptos, caemos en engaños de niños de 8 años.
Yo creo que no es tan raro que un niño a esa edad quiera "conquistar el mundo". Despues de todo, los limites en esa etapa provienen solo de afuera.